Como lectora empedernida así como entusiasta de la tecnología hace ya tiempo que busco y reviso toda la información que puedo para añadir a mis gadgets un lector electrónico e-reader que cumpla las características que considero imprescindibles: calidad, fiabilidad y precio asequible. Dado que el precio del iPad me resulta exorbitado, ni me he molestado en saber todo lo que puede hacerse con él (vale no es verdad, podría usarlo como ebook...); muy a mi pesar decidí darle de lado puesto que a fecha de hoy mi portátil de 12” tiene solo siete meses. Entonces, sigo erre que erre con los e·reader del mercado. No es novedad que todo cachivache tecnológico pasa a estar casi obsoleto en poco tiempo; la máxima se sigue cumpliendo. Recientemente me he alegrado de no haber invertido ya en uno, y cada vez tengo más claro que es posible que sea un Kindle lo que acabe en mis manos. La nueva generación ha mejorado el contraste, la luz, la batería, la memoria y, sobre todo, el precio. La primera dud...
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